Meditaciones de Semana Santa

Palabra 6: La Palabra del Cumplimiento

Texto: Juan 19.30 Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.

Nos damos cuenta que los evangelios sinópticos solo dicen que el Señor clamó a gran voz, le tocó al apóstol Juan decirnos cuál fue el contenido del clamor de Jesús a esa gran voz. El Señor había guardado suficiente fuerza y conciencia para dar el grito de victoria. La exclamación fue del triunfo de los previos tres años de su ministerio que comenzaron a base de la prueba en el desierto ahora concluían con la prueba de la cruz. Ahí, el estaba tomando la última gota de la copa por la cual oro en el Getsemaní. Estaba a punto de dar uno de los últimos pasos que garantizaba la victoria completa en todas las dimensiones necesarias para asegurar el efecto de la gracia perfecta y aplicada para la salvación de la humanidad que estaba sin esperanza.

Con esta exclamación, el estaba levantando y ondeando la bandera divina de la victoria para comenzar a clavarla sobre la cúspide del pecado y la condenación. Así declaraba la victoria suprema sobre las fuerzas del mal.

¿Que se había consumado? Cristo cumplio la obra divina de redencion del hombre, logrando la reconciliación. Por ende, el Padre fue complacido con el sacrificio perfecto de su Hijo.

Al exclamar a gran voz “consumado es,” le estaba diciendo a su padre celestial, he acabado fielmente lo que se me encomendó para bendición de todos.

Las palabras de Jesús nos recuerdan en su oración de Juan 17:4 y 5 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. 5Ahora pues, Padre, glorificame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

El deseo del Señor siempre fue cumplir la voluntad de su padre celestial, aunque esto lo llevara por el camino del sufrimiento y ofrecimiento de su propia vida como expiación por los pecados de la humanidad.

Al meditar en esta palabra de nuestro salvador, podemos tener la seguridad de que Jesús hizo una obra perfecta para nuestro beneficio; no dejó absolutamente nada fuera de la cobertura de su gracia y su misericordia. Tan solo tenemos que creer a su palabra y recibir los beneficios de su gracia y así vivir en la victoria que él nos aseguró con su sacrificio en la cruz.

-- Pastor Sergio Pablo De La Garza