Meditaciones de Semana Santa

Palabra 5: La Palabra de Necesidad

Texto: Juan 19.28 Después de esto, como Jesús sabía que ya todo había terminado, y para que se cumpliera la Escritura, dijo: —Tengo sed.

¡Que tan difícil es pedir ayuda! Para muchos de nosotros, aunque estemos en medio de un problema, se nos es difícil admitir que necesitamos ayuda de alguien. Nuestra sociedad nos ha inculcado que debemos ser ultra suficientes y confiados en nuestra propia capacidad de resolver nuestros dilemas. Se nos ha enseñado que el acto de pedir ayuda demuestra debilidad, pereza, o ineptitud. Por consecuencia, nos hemos convencido de que nuestras necesidades no son dignas de recibir ayuda, y por ende, nos hemos convertido en nuestros propios dioses, confiando en nuestra propia fuerza.

No es sorpresa entonces que Jesús en estas dos palabras, nos dirige de nuevo a nuestra profunda necesidad de un salvador quien puede saciar nuestras necesidades. “Tengo sed,” se convierten en dos palabras reflejando el anhelo del Hijo de saciar no solo su sed física, sino de llenar ese desierto espiritual que sentía ahora al estar separado del Padre. Nos recuerda como a la mujer samaritana en Juan 4: 14, en tus desiertos, “14 ...el que beba del agua que yo le daré no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.”

Además, al decir las palabras “Tengo sed,” quién de nosotros no correría a Jesús para saciar su sed? Que honor sería poder ayudar a nuestro Señor! He aquí la gran oportunidad que nos presenta Jesús. Sus palabras no solo eran un recordatorio de nuestra propia necesidad de él, si no una invitación a servirle a él con todo lo que nos ha entregado: Mateo 25:35-36“» “...Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; ...35 Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; 36 necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron”.

Nos preguntaremos, cómo es que podríamos haber hecho todas esas cosas si no estuvimos presentes con él durante su vida. Jesús, entonces nos responde: Mateo 25:40“...Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aún por el más pequeño, lo hicieron por mí”.

Así que, Jesús nos da la oportunidad cada dia de servirle a Él por medio de nuestro amor y servicio para con otros. Vivimos nuestra vida rodeados de personas que tienen grandes necesidades físicas, emocionales, y espirituales. A veces, no nos percatamos de la gran sed de los que nos rodean. Eso es lo hermoso en las palabras de Jesús. Su súplica desde la cruz nos recuerda de la importancia de llenarnos de Dios, y nos desafía a dar a otros de lo tanto que se nos ha bendecido. Hay personas en necesidad de nuestras palabras, nuestro tiempo, nuestra guianza, y nuestro amor. Jesús quien siendo Dios nos vino a servir a nosotros, nos recuerda que todo lo que hacemos por los más necesitados, lo hacemos por El.  

En dos palabras, Jesús nos recuerda: saciate de mi para poder alcanzar al que necesita ser saciado. 

-- Alexis Ortiz